Reseña histórica

Su pasado, presente y futuro

Mencionar el deporte manabita, es describir una estela de triunfos y consagraciones que han puesto en planos estelares al deporte nacional.
En conjunto, el deporte ecuatoriano no ha tenido una trascendencia tan elevada a nivel internacional, y sus éxitos se han debido más a victorias a nivel individual, que colectivo. Sin embargo, ya los nombres de nuestros deportistas están inscritos en los historiales deportivos del continente, constando entre ellos muchos manabitas que han sabido defender con honor y mística los colores de nuestra patria.

Una de las más sobresalientes características del deportista manabita es su enorme fuerza de voluntad para superar las dificultades, su espíritu combativo que lo impulsa siempre a buscar la excelencia en su rendimiento, su afán de victoria que le inyecta el ánimo y la decisión de ganar. El deportista manabita es siempre respetado en cualquier cancha o escenario en donde le toque actuar, dentro y fuera del país.

Hay muchos factores que inciden en estas cualidades, pero hay uno que se destaca y que se transmite de generación en generación: La rebeldía ante la adversidad. Social y políticamente, Manabí ha sido siempre relegada de los poderes centrales, y esto también ha afectado al deporte. Ante esta dura y cruel realidad, el ciudadano manabita ha tratado siempre de superar las adversidades, en base a su esfuerzo y dedicación, forjándose su propio bienestar, lo cual también se ha producido en el deporte. En muchas ocasiones, nuestros deportistas, a veces con menos capacidad técnica, ha logrado superar a sus adversarios con garra, voluntad y amor por su “patria chica”. Por eso –sin exageración- decimos que cuando un manabita gana una medalla de campeón, se ha ganado primero el corazón de los aficionados; y si pierde, cae con entereza y dignidad.
Manabí ha sido, es y seguirá siendo una gran cantera de deportistas de calidad, y el país es el gran beneficiado con las actuaciones de nuestros representantes.

El desarrollo deportivo de Manabí

Hay un hito que dividió notoriamente la historia del desarrollo deportivo de Manabí: Los Sextos Juegos Deportivos Nacionales, efectuados en nuestra provincia del 29 de agosto al 8 de septiembre de 1985. El deporte manabita siempre ha sido activo, sin embargo, antes de la fecha indicada, no existían ni escenarios, ni recursos económicos para la aplicación de un plan definido y sustentable, y la implementación deportiva era muy escasa, por lo que es lógico suponer que el rendimiento tampoco iba a ser tan abundante, como lo es ahora.

De acuerdo a la Ley de Educación Física, Deportes y Recreación, el organismo que planifica, ejecuta, controla y desarrolla el deporte en cada provincia, es la Federación Deportiva Provincial, que tiene su ámbito exclusivamente en el deporte amateur. En el caso nuestro, es la Federación Deportiva de Manabí quien planifica y ejecuta las políticas tendientes a lograr la excelencia en el desarrollo deportivo individual y colectivo.

Desarrollo deportivo antes de los VI Juegos

La historia deportiva manabita señala el 6 de septiembre de 1928 como la fecha memorable en la que un grupo de ciudadanos manabitas y de otras provincias radicados en esta ciudad, fundaron la Federación Deportiva de Manabí, organismo que tendría como objetivo avalar la participación de nuestros deportistas en torneos de fútbol y concretamente en la disputa del torneo “Escudo Cambrian”, que finalmente quedó para galardonar nuestras galerías, como muestra de valor y calidad de nuestros deportistas de antaño.

El primer presidente de la institución fue el Dr. Plutarco Carbo, distinguido profesor guayaquileño, quien fue el más entusiasta impulsor de la creación del organismo deportivo provincial. Muchos ilustres ciudadanos prohombres de la ciudad y la provincia, tuvieron el gratísimo honor de ocupar el sillón presidencial, y a través de sus honestas y brillantes ejecutorias, delinear el sendero por el cual transita nuestro desarrollo deportivo actual. Han quedado grabados para la posteridad nombres como los de Pedro Zambrano Barcia, Juan Ramón Cevallos, Ramón Edulfo Cedeño, Dr. Macario Gutiérrez, Dr. Verdi Cevallos Balda, Dr. Aquiles Valencia Rodríguez, Dr. Ignacio Hidalgo Villavicencio, Geradio Pinoargote, Alberto Cedeño Dueñas, Lincoln Verduga, José Saeteros, Enrique Morlás Arteaga y otros que con espíritu quijotesco, tomaron sobre sus hombros las riendas de esta institución para dar a la provincia y el país los mejores embajadores deportivos, que son el orgullo de los manabitas y ecuatorianos.
Al observar los triunfos manabitas en las décadas pasadas, comparándolos con los de las décadas de los años ochenta y noventa, podríamos pensar que antes de los VI Juegos Nacionales no hubo desarrollo deportivo en Manabí, lo cual es un concepto errado, por cuanto Manabí siempre tuvo buenos deportistas que dieron honor y gloria a la provincia y el país. Podríamos recordar a Plutarco Ponce, el gran capitán de nuestras primeras selecciones de fútbol, Luis Lorenzo Lucas, Olmedo Farfán, los “azulitos” Mendoza, Miguel Ángel Cevallos, Antonio Cevallos Calero, Oliva Miranda, Rubén Darío Morales, Colón Morales, Heráclito Marín, Jacinto Rivero, Tito Cevallos, Orlando Ponce, Alberto Cedeño, Félix Tarzán Torres, los hermanos Íder y Olmedo Rivadeneira, Júpiter Miranda, Marcial Astudillo, Clodomiro Cevallos, Napoleón Toromoreno, Oswaldo Loor Acosta, Samuel Polanco y una lista interminable de futbolistas, que llenaron de emoción y pasión a los aficionados en todo el país.

En otras disciplinas deportivas, Manabí obtuvo resonantes triunfos a nivel nacional e internacional. Aunque hay que admitir que estas victorias no eran tan frecuentes – como lo son ahora – sin embargo lo que queremos demostrar es que Manabí siempre hizo presencia nacional y que sus deportistas defendieron con dignidad el honor deportivo de su provincia.

Podemos citar el caso del chonero Édgar Andrade, quien obtuvo medalla de oro y plata sudamericana en atletismo. En baloncesto destaca la figura de Obdulia Pillasagua, seleccionada nacional; al igual que Ángela Jaramillo, Enrique Morlás Arteaga, gran basquetbolista de antaño; lo mismo que Augusto Pico, Gustavo Lozano, entre otros que sería largo enumerar. En este deporte y bajo la batuta de Ricardo Sáenz de Viteri, Manabí obtuvo en 1975 el campeonato nacional juvenil, con jugadores como Carlos Kiko Morlás, Henry Pita, Ricardo Sacoto, Julio Caicedo, José Saltos, entre otros.

En boxeo, Manabí ha dejado bien sentado su prestigio nacional con Milter Rivadeneira, Sergio Quiñónez, Manuel Góngora, Francisco Ponce, Joe Karate Loor, los hermanos Vélez de la Cruz, que devoraron las rutas manabitas y ecuatorianas. En gimnasia destacaron Luis Moreira, Leopoldo Cevallos, Hugo Monroy, Lúber Pico, Mauro Andino Chancay, Paola Andino Alarcón, entre otros, quienes lograron victorias memorables en campeonatos nacionales pese a practicar este deporte con implementos muy rústicos. En lucha Abraham García, Enrique Ayón, Roberto Ponce, Gilbert Regalado y Jair Benavides, demostraron en las colchonetas del país y del extranjero la valía del deportista manabita.

En levantamiento de pesas, Joe García y Simón Solórzano comienzan a destacarse antes de los VI Juegos Deportivos Nacionales, aunque la plenitud de su desarrollo técnico lo alcanzan después de 1985. Hay que destacar, que Joe García logró coronarse campeón sudamericano, en Brasil, con 3 medallas de oro.
Manabí ha tenido excelentes nadadores en todas las épocas. Pero de competencias oficiales, la historia se remonta a fines de la década de los setenta, cuando el Portoviejo Tennis Club, a través de su academia de natación, conquista por primera ocasión en la historia de este evento, el tricampeonato del Torneo de Novatos, que anualmente organiza diario El Universo de la ciudad de Guayaquil.

Desarrollo deportivo después de los VI juegos

Una vez culminados los VI Juegos Deportivos Nacionales, Federación Deportiva de Manabí emprende el Plan de fomento deportivo, que consistía en la dotación de implementos y entrenadores a las ligas deportivas cantonales para que abran las escuelas de iniciación deportiva, que fue el inicio de las grandes hazañas que se escribieron en el deporte manabita y ecuatoriano.

En Portoviejo, se abrieron escuelas deportivas en casi todas las disciplinas y simultáneamente se comenzaron a construir varios escenarios deportivos que servirían para las prácticas deportivas. De la misma manera, se ayudó a las ligas deportivas cantonales para la construcción de algunos escenarios deportivos, especialmente estadios, gimnasios de uso múltiple y sedes administrativas de las entidades cantonales.

Contribuyó muy decididamente la aprobación del impuesto al deporte, que en 1984 aprobó el Congreso Nacional y que consistía en un impuesto del 5% del valor de las llamadas telefónicas, lo que proveyó de recursos a las federaciones deportivas provinciales y a las ligas deportivas cantonales del país, lo cual permitió la adquisición de implementación deportiva de primera calidad, contribuyendo al rápido y eficaz aprendizaje de los fundamentos técnicos de cada disciplina